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12/1/15

Batú: El hijo de Gengis-Kan

Cuando Vasili Yan da por terminado Gengis-Kan, primera entrega de su ciclo histórico, la pervivencia del recién creado Imperio Mongol queda sometida a duda. Sabemos que los mongoles conquistaron Rusia y que destrozaron un ejército germano en las proximidades de Viena y que Marco Polo conoció al gran Kublai Kan y que, por tanto, el Imperio Mongol perduró y la embestida hacia Occidente no acaba con Gengis Kan. Y, sin embargo, el suspense y la intriga son elementos fundamentales en Batú. Es tal la dimensión del fresco histórico plasmado por Vasili Yan, tan numerosos los individuos a cuyos destinos personales nos vemos incitados a atender, tantos los escenarios, las campañas, las intrigas, las tribus y los reinos cuyo futuro entra en suerte, que los cuatro grandes rasgos que siempre hemos sabido de las invasiones mongolas en poco ayudan a prever los acontecimientos. Batú es una novela histórica realista y marcadamente épica a la vez. Realista porque los acontecimientos que se narran responden a lo ocurrido en este choque entre la Estepa y Occidente. Épica por el tono semilegendario adoptado por Vasili Yan para narrar tan colosales acontecimientos.



Gengis Kan

Los materiales que utiliza Yan en Gengis-Kan son los que dan sustancia narrativa a las «Bilinas», el equivalente ruso a los romances o cantares de gesta de occidente, uno de cuyos temas principales es la lucha de los pueblos rusos contra los tártaros y nómadas de la estepa. Al inicio de la novela encontramos una mención a un evento que nos sirve de referente histórico: la batalla en que los generales mongoles Subotai-Bagatur y Tokutchar-Noyon derrotaron a los merkitas a orillas del Djam en 1217. Para entonces Gengis-Kan ha unificado a todos los nómadas de la estepa y se dispone a someter al reino turco-mongol, de cultura china. La historia del conquistador mongol, el Gran Kan, es narrada por Yan con exactitud y fidelidad a lo conocido, pero sin renunciar a un elevado tono épico y un notable nivel literario. Comienza la narración en el reino de Jorezmia, donde el príncipe Djelal ed-Din, guerrero legendario, opone una resistencia homérica al avance mongol, pocos años antes de que la Horda de Oro mongola invadiera Rusia, destruyera Kiev y llegara a tomar Budapest.




Hasta el último mar

Vasili Grigoryevich Yantchevetski (VasiliYan), nacido en Kiev y fallecido en Moscú, fue periodista, corresponsal en la I Guerra Mundial, profesor, orientalista experto, viajero y escritor. Autor de una veintena de novelas históricas, destaca entre su producción literaria el ciclo de tres obras que dedicó al imperio e invasiones mongolas: Gengis-Kan (1939), sobre el surgimiento del poder militar mongol y su embestida contra el imperio joresmio, con capital en la mítica Samarcanda, Batú (1942), que se ocupa de la ascensión de Batú, el kan que capitaneará la expansión de los mongoles hacia Europa (números 19 y 22 de la colección Valdemar/Histórica), y Hasta el último mar (1955), que hoy presentamos, que se ocupa de la creación del kanato conocido como La Horda de Oro y su conquista de los territorios rusos y ucranianos. Hasta el último mar sigue las peripecias vitales y militares de Batú, nieto de Gengis-Kan, al que se confía la tarea de afianzar el poder mongol en el noroeste del imperio (el territorio que siglos después se convertiría en la Unión Soviética). Batú acaudilla un ejército de 130.000 jinetes, con sus pertrechos, esclavos, caballos de remonta y siervos. La Horda de Oro avanza sin freno en condiciones extremas: ríos helados, inmensos pantanos, desiertos inhóspitos y cordilleras infranqueables. Vasili Yan da voz a santones islámicos, a los valerosos guerreros kipchakos, a jinetes mongoles, al heroico príncipe de Riazán o a la bella cautiva Yulduz-Jatún, que llegó a ser la favorita de Batú Kan, ofreciendo al lector una diversidad de puntos de vista que conforma un rico tapiz lleno de nombres exóticos, rituales chamánicos y extrañas costumbres de culturas muy distintas, un fresco histórico que adopta un tono épico y un aire de leyenda.